Sábado, 19. Mayo 2012

Guión de la charla “Sobre marxismo” para las Jornadas de Verano de la UJC
Áreas
Escrito por Miguel Manzanera   

Guión de la charla “Sobre marxismo” para las Jornadas de Verano de la UJC
Cabeza la vaca, Agosto 2011.


1. El marxismo es una corriente de pensamiento con 150 años de historia. Podemos contar cinco generaciones de marxistas:
1. fundadores: Carlos Marx, Federico Engels (izquierda hegeliana: Ludwig Feuerbach), Mijaíl Bakunin (I Internacional).
2. difusores: Paul Lafargue, August Bebel, Karl Kautsky, Antonio Labriola, Pablo Iglesias, Georgy Plejánov (socialdemocracia clásica, II Internacional).
3. plasmadores: Vladimir Illich Lenin, Gyorgy Lukács, Antonio Gramsci, Rosa Luxemburgo, León Trotski, Iósif Stalin, Mao Zedong, José Carlos Mariátegui, Andreu Nin (partidos comunistas revolucionarios y III Internacional).
4. autocríticos: Wolfgang Harich y Manuel Sacristán (ecosocialistas), Agnés Heller y Rodovan Richta (países socialistas), Ernest Mandel, Louis Althusser y Valentino Gerratana (intelectuales orgánicos), Herbert Marcuse y Walter Benjamin (Escuela de Frankfurt), E.P. Thompson y John Desmond Bernal (académicos ingleses), Deng Xiaoping y Ernesto Che Guevara (políticos).
5. renovadores: John Roemer y John Elster (marxismo analítico), Rudolf Bahro, Barry Commoner y Jorge Riechmann (ecosocialistas), Marta Harnecker, James Petras y Heinz Dieterich (socialismo del siglo XXI), Francisco Fernández Buey, Juan Ramón Capella y Antoni Domènech (sacristanianos).

 

A modo de balance del siglo y medio de marxismo podemos decir:
El marxismo ha tenido una influencia fundamental en los acontecimientos del siglo XX. Como teoría social y política con enorme influencia entre los trabajadores, ha impregnado con sus ideas la cultura mundial, aunque no ha sido capaz de alcanzar sus objetivos de avanzar hacia el socialismo, como nuevo modo de producción encaminado hacia un horizonte comunista.
Los principales logros de las luchas obreras inspiradas por el marxismo se han malogrado, a causa de la resistencia violenta del capitalismo:
-los países que hicieron revoluciones de intención socialista, o bien ha vuelto al capitalismo liberal, o han acabado en un capitalismo de Estado.
-el reformismo inspirado por el marxismo consiguió grandes logros tras la segunda guerra mundial con el Estado del Bienestar (control del mercado por el Estado), pero está cada vez más desmantelado con el neoliberalismo de la globalización.
-el sistema imperialista ha conseguido imponer la explotación capitalista del planeta Tierra con consecuencias nefastas para la vida y la sociedad.

A pesar de que sabemos que el capitalismo es un sistema obsoleto y decadente, no somos capaces de cambiarlo, ¿por qué se ha conseguido superarlo? Según el análisis que Manuel Sacristán hizo en los años 70-80 del último siglo, el error del marxismo consistió en ser excesivamente optimista, acerca de las capacidades humanas para transformar el mundo en sentido racional. Ese optimismo proviene de la burguesía ilustrada y la revolución liberal, los éxitos científicos y tecnológicos y el enorme crecimiento de las fuerzas productivas en los últimos siglos, que contaminaron las expectativas de los revolucionarios: se quería hacer lo mismo que los capitalitas, pero mejor. En cambio, el socialismo tiene que consistir en hacer otra cosa diferente y vivir de otro modo.

2. Tres fuentes del pensamiento de los fundadores del marxismo (Lenin):
a) la vida política francesa, que muestra la realidad histórica de la lucha de clases entre opresores y oprimidos, como expone El Manifiesto comunista.
b) la filosofía alemana, que trata de la exposición sistemática de los valores e ideales de la razón humana, reelaborada en las Tesis sobre Feuerbach.
c) la economía política inglesa, como teoría científica que sirve de fundamento al análisis de la sociedad capitalista, realizado en El Capital.

El marxismo es una síntesis –unificación ordenada- de diferentes formas de pensar y actuar en el medio social. Esa nueva síntesis que edifican Marx y Engels se corresponde con la construcción de un nuevo orden social más justo y equilibrado. Eso significa que la teoría social y la filosofía marxistas sirven para inspirar una práctica social a favor de la justicia social; esa práctica viene respaldada por la reflexión consciente a partir de una filosofía racional (materialismo dialéctico) y una teoría científica bien fundamentada (materialismo histórico). Vamos a empezar por esto último.

3. Para la introducción al marxismo como ciencia de la historia existe un manual de Marta Harnecker, titulado Conceptos elementales de materialismo histórico. El materialismo histórico contiene las leyes de la historia; esas leyes científicas nos muestran la existencia de un ser social. Hay tres leyes fundamentales:
-el desarrollo de las fuerzas productivas.
-los modos de producción.
-la lucha de clases.

a)  La primera ley tiene un carácter causal: la humanidad tiene una capacidad de trabajo y creación que transforma el medio natural para adaptarlo a sus necesidades y deseos; para ello se vale de su conocimiento del medio, de los instrumentos y de la cooperación social. Éstos constituyen en su conjunto las fuerzas productivas: población, ciencia, técnica, maquinaria, infraestructuras, especialización, etc. Su crecimiento constante se puede observar empíricamente en la historia desde el origen de la humanidad.

b)  La segunda ley tiene un carácter funcional: para producir su vida dentro de la sociedad, los hombres adoptan relaciones necesarias y permanentes que constituyen la organización social -se llaman relaciones de producción-. La cooperación se realiza a través de la división del trabajo, especializándose cada trabajador en una actividad determinada; es lo que se llama división funcional del trabajo.
Existe también la división social del trabajo: algunos grupos sociales se especializan en organizar la producción mientras otros realizan el trabajo. Aparece así una estructura social fundada en las clases sociales: la clase dominante, tiene instrumentos para dirigir la actividad de los trabajadores y gracias a su posición social controla el excedente de la producción –lo que sobra en un ciclo productivo después de haber satisfecho las necesidades de los trabajadores-. La clase subalterna, realiza el trabajo productivo y crea la riqueza social bajo la dirección de la clase dominante.
En los primeros modos de producción se identificaba la clase dominante con el trabajo intelectual y la clase subalterna con el trabajo manual; pero en el capitalismo el trabajo intelectual –ciencia, ingeniería, medicina, educación, arte, etc.- viene realizado por una capa social al servicio de la clase dominante burguesa.
El conjunto de las relaciones de producción constituyen un modo de producción, el cual contiene:
-un sistema de clases sociales, basado en la división del trabajo, que sirve para realizar la producción (esfera económica).
-un sistema normativo (leyes, moral, instituciones, costumbres, etc.) que viene protegido por un sistema coercitivo, para hacer posible la producción (esfera política).
-un conjunto de ideas que justifica esa organización de la sociedad (esfera cultural o ideológica).

Las esferas económica y política conjuntamente determinan las relaciones de producción, lo que también se denomina la infraestructura. La esfera cultural se denomina también superestructura. La teoría marxista afirma que la infraestructura determina la superestructura, es decir, que las ideas que tiene la gente dependen del lugar que ocupa en la estructura de clases de la sociedad.
Un modo de producción es progresista cuando sirve para desarrollar las fuerzas productivas: la clase dominante utiliza el excedente para la producción de conocimientos que mejoran el rendimiento del trabajo. En cambio, un modo de producción es decadente cuando el crecimiento de las fuerzas productivas se estanca, y el excedente es utilizado por la clase dominante de forma improductiva, ej., guerras, despilfarro de recursos, destrucción de fuerzas productivas, etc.
Cuando eso sucede aparece la necesidad de cambiar el modo de producción y se entra en una época de revoluciones, hasta que aparecen las nuevas relaciones de producción que impulsan el crecimiento de las fuerzas productivas. Por eso en la historia de la humanidad se han producido sucesivos modos de producción:
-comunismo primitivo: sociedades organizadas por el parentesco, sin estado, ni clases sociales, ni propiedad privada.
-estado antiguo: organizaciones sociales aparecidas en los grandes valles fluviales de la Antigüedad, con una clase dominante de funcionarios del Estado (escribas y sacerdotes). En la fase decadente aparecen los Imperios esclavistas.
-ciudad estado: ciudades independientes de comerciantes y artesanos. También se convierte en Imperio esclavista en la fase de decadencia.
-feudalismo: la clase dominante es una aristocracia de nobles guerreros; los campesinos siervos está sometidos por contratos de vasallaje.
-capitalismo: la clase dominante es propietaria de los medios de producción; los subalternos trabajan a cambio de un salario –venden su fuerza de trabajo en el mercado.

La sociedad consigue incrementar la producción mediante la división del trabajo, de modo que la producción es colectiva; los bienes producidos se tienen que redistribuir entre los miembros de la sociedad, y para ello cada modo de producción tiene sus propios mecanismos. El capitalismo se basa en el mercado, como institución fundamental de la distribución, y por ello se basa en la propiedad privada y el intercambio. La propiedad privada es individual; el producto del trabajo pertenece al capitalista, y ésta es la contradicción básica del sistema, que conduce a la explotación del trabajo –el capitalista se apropia del excedente.
Además el mercado crea una forma propia del valor económico: el valor de cambio –lo que cuestan las mercancías en el mercado-, que se contrapone al valor de uso –la utilidad de los productos-. Ese desdoblamiento de las mercancías es el origen de la ineficiencia del mercado para la distribución justa, produciendo desequilibrios importantes que conducen a las crisis periódicas del modo de producción capitalista.
Las crisis capitalistas plantean la necesidad de superarlo, con una nueva organización social, un modo de producción justo, construido científica y conscientemente, que se denomina ‘socialismo’.

c) ¿Cómo se construye el socialismo? A través de la lucha de clases, que es el motor de la historia. Esa lucha se promueve alrededor del uso del excedente. La clase dominante tiende a hacer un uso improductivo del excedente –despilfarro, lujo, guerras, destrucción de la naturaleza, etc.-; se apropia del excedente y explota a la clase subalterna gracias a la opresión que las leyes sociales le permiten; la clase subalterna lucha contra esa explotación y opresión, buscando mejorar su situación y exigiendo un uso productivo del excedente –desarrollando nuevas fuerzas productivas-. Cuando un modo de producción no es capaz de generar nuevas fuerzas productivas, se hace necesario cambiarlo para mantener el desarrollo económico, y entonces la actividad de la clase subalterna se hace revolucionaria.
Esa actividad de lucha se manifiesta en conflictos espontáneos, necesarios para restablecer la justifica social y la supervivencia de la sociedad. El marxismo llama instinto de clase a la disposición permanente de los trabajadores por defender sus derechos. En cambio, conciencia de clase, cuando una persona interviene en la lucha de clases a partir del conocimiento científico de la historia y los ideales racionales que orientan la acción humana hacia una mayor perfección –o simplemente hacia su supervivencia.


4. El materialismo dialéctico es la formulación de los principios fundamentales del marxismo. Proviene de la filosofía clásica alemana, como resultado de la Ilustración y la revolución burguesa. El marxismo pertenece a la corriente republicana del racionalismo ilustrado, entendiendo la República como sistema político de democracia participativa.
La decadencia del capitalismo es cada vez más evidente, en su destrucción del medio ambiente y en los tremendos desequilibrios mundiales y en la continuidad de las guerras imperialistas. Por tanto se hace necesario la organización de un nuevo modo de producción. Gracias a la conciencia de clase, el socialismo sustituirá al capitalismo como el primer modo de producción construido planificadamente, sobre la base de la ciencia social y los ideales de la razón.
Los ideales de la razón coinciden con el sentido común de las clases subalternas –el ser humano es la especie racional, por tanto la razón está repartida entre todos los seres humanos-. A partir de esos ideales, la conciencia de clase es un estado de opinión colectivo, que contiene los criterios para evaluar la realidad según los intereses de los trabajadores. La filosofía de la práctica elabora los ideales racionales a partir del estado de opinión de los trabajadores y las clases populares. Esos ideales se pueden resumir en la solidaridad entre los seres humanos, y el dominio sobre la naturaleza mediante la ciencia y el arte. Lo que se expresa con el enunciado de la filosofía de la historia, según el cual, la historia es el proceso de humanización de la naturaleza por el trabajo, y socialización de la humanidad por la cooperación.

El mundo natural se encuentra en continuo cambio, lo que se corresponde con el concepto filosófico de dialéctica.  La palabra ‘dialéctica’ viene a significar diferentes conceptos. Algunos ya se han visto:
1. es la síntesis, la unificación de conceptos diferentes exigida por la razón;
2. son las tensiones sociales producidas por los conflictos entre las clases;
3. la relación entre sujeto y objeto en el conocimiento y en la acción humana transformadora de la realidad;
4. otro significado se refiere al movimiento del pensamiento, que establece contradicciones entre términos opuestos para encontrar la manera de representar la verdadera la naturaleza de las cosas;
5. es la construcción del programa político, que veremos en el siguiente punto –ahora vamos a profundizar en el 3 y el 4.

El ser humano se constituye en sujeto de la acción, cuando planifica conscientemente su comportamiento para conseguir determinadas metas. La acción humana está orientada a fines y para ello utiliza ciertos medios. Por eso se dice que la razón es instrumental, cuando se trata de poner los medios adecuados a los fines que se quieren conseguir. La racionalidad instrumental puede utilizar dos criterios alternativos: la eficacia consiste en aumentar la producción de los fines con medios fijos; la eficiencia, consiste en ahorrar los medios manteniendo los mismos fines. Por otra parte, la razón puede tratar de los fines que son deseables y entonces es una razón que da sentido a la vida humana. La razón del sentido son los ideales humanos formulados de forma consistente, evitando las contradicciones internas dentro del sistema –aunque no es posible eliminarlas completamente-. Las contradicciones se producen en la práctica humana y la razón consiste en intentar resolverlas y superarlas. La razón es la búsqueda de coherencia entre la acción y el pensamiento humanos –bajo un principio de unificación de la personalidad y la experiencia-.
Sin embargo, la acción humana no alcanza siempre los fines que se buscan, lo que puede deberse a diferentes causas: o los fines no eran racionales, o los medios no eran adecuados; o bien, aparecen resultados no buscados de la acción que pueden ser perjudiciales –por ejemplo, la contaminación como resultado de la industrialización-. Este capítulo de las contradicciones entre los ideales que inspiran la acción humana y la práctica concreta de la sociedad, se estudia bajo el concepto filosófico de alienación.
Existen varios tipos de alienación:
-económica: se produce de varias maneras en el sistema mercantil: crisis capitalistas, explotación de los trabajadores, despilfarro de recursos, destrucción de la naturaleza, etc.
-política: son los instrumentos que tiene la clase dominante para controlar la actividad de los trabajadores; en el modo de producción capitalista son los cuerpos coercitivos del Estado –policía, ejército, etc.-.
-social: es la división de la sociedad en clases, con acceso diferente a los derechos sobre los bienes producidos –propietarios y expropiados-.
-ideológica: es una formulación irracional del sistema de valores, que no se corresponde con los valores vigentes en la realidad social.
-histórica: los frutos del trabajo humano se vuelven contra el ser humano, la historia real se aparta de las finalidades racionales de la acción humana.

La raíz de la alienación está en las relaciones de producción. En el capitalismo el trabajador vende su fuerza de trabajo y se encuentra a expensas del empresario que determina los fines de su actividad y cómo debe realizarla. Pierde así su autonomía. Además, los productos pertenecen al empresario, que es el propietario de los medios de producción, y de ese modo puede apropiarse del excedente –el trabajador produce más de lo que necesita para vivir-, lo que da origen a la plusvalía –el trabajador produce de más de lo que recibe-, que se traduce en el beneficio monetario. La plusvalía es por tanto el trabajo que no se paga, las horas extras que el trabajador dedica a la empresa cuando ya ha satisfecho sus necesidades básicas determinadas por el salario.
La alienación está oculta por la ideología, el conjunto de ideas que justifican el sistema de explotación. La ideología crea una falsa conciencia, una persona que no sabe lo que quiere o que está equivocada acerca de los fines racionales de la acción humana. La falsa conciencia es un divorcio entre lo que se quiere conseguir –los fines- y los medios que se ponen para conseguirlo. Por ejemplo, la ideología de los derechos universales sirve de pantalla al imperialismo para sus guerras de agresión; o la pobreza evangélica del cristianismo sirve para justificar la riqueza de la Iglesia romana; etc.
Una forma especial de ideología es la religión, que pone a los ideales en el más allá, fuera de este mundo. Pero también el positivismo es una ideología, cuando afirma que los ideales son irreales, puramente subjetivos y privados. El marxismo afirma que los ideales pertenecen a la esfera del ser social y se traducen por los valores colectivos: sirven de base a los criterios de evaluación de la conciencia personal, pero nacen del sentido común y la opinión compartida entre la gente. Esos ideales racionales consisten en la plena realización de la naturaleza humana, como ser social que transforma el medio natural para humanizarlo.
La crítica de la ideología consiste en descubrir cuáles son los fines que se buscan alcanzar con una acción determinada, y que vienen ocultos bajo una ideología. La primera condición para una ciencia social es exponer los valores que subyacen a la teoría, qué es lo que se pretende conseguir con ella. Una ciencia social al servicio de la emancipación humana, debe saber que los intereses particulares se sobreponen frecuentemente a los intereses públicos, para criticar su aparición.

Otro sentido de la palabra dialéctica se refiere al desarrollo del pensamiento humano. En primer lugar, las ideas son fruto de la comunicación entre los seres humanos; lo que consiste en una transmisión de información que se produce de varias maneras diferentes, pero que fundamentalmente se basa en el lenguaje. A través del lenguaje somos capaces de construir una experiencia compartida que es la ciencia. Existen diferentes maneras de captar la realidad, en dependencia del carácter y el temperamento de cada cual, de los intereses sociales, la pertenencia a las clases, etc. Éstas se deben unificar en la experiencia colectiva, aumentando el conocimiento de la realidad gracias a la multiplicidad de puntos de vista. Dialéctica es la capacidad de aumentar nuestros conocimientos a partir del diálogo y el debate colectivo entre puntos de vista diferentes y alternativos.
Por otro lado, también se llama dialéctica al proceso que se produce cuando el pensamiento avanza entre contraposiciones: tesis, antítesis y síntesis. La ciencia construye teorías para explicar los fenómenos naturales, pero éstas son siempre provisionales. Toda hipótesis tiene su refutación por nuevos hechos descubiertos gracias a esa hipótesis; eso requiere a su vez la formulación de una nueva teoría más comprensiva, que nos permitirá descubrir nuevos hechos que la refuten. Esa el manera de aumentar nuestra experiencia y nuestro conocimiento del medio natural.


5. El programa político es la formulación de los fines a largo, medio y corto plazo, de la acción colectiva, así como los medios para alcanzarlos. Como se ha dicho más arriba, la forma de la acción humana consiste en poner medios para alcanzar fines; los fines más inmediatos y particulares, son los medios para los fines más generales y universales. También se ha mostrado que la formulación de los fines se hace a partir de la crítica de la ideología, reconociendo los valores presentes en las aspiraciones de los trabajadores a la justicia social; los medios para conseguir esos fines vienen expresados en las formulaciones científicas que resumen la experiencia colectiva de la humanidad. 
Por tanto, el programa político de la clase trabajadora es la síntesis de los conocimientos científicos y los ideales de la emancipación, sistematizados por el materialismo dialéctico. Dicho con la formulación de Althusser: filosofía es llevar la ciencia a la lucha de clases y la lucha de clases a la ciencia. Los valores de la emancipación –la construcción del socialismo- se realizan en la lucha de clases, mediante la aplicación de la ciencia en el diseño de la acción política de la clase obrera. Se trata de construir en la práctica política la alianza de los trabajadores con la ciencia.
Lenin afirmaba que la filosofía de Marx es el materialismo filosófico acabado…, el materialismo basado en los principios de la concreción y la práctica. Lo que eso significa es: primero, el proceso histórico debe estudiarse en las particularidades de cada sociedad, sin caer en generalizaciones abstractas que ocultan la auténtica realidad –la concreción-; y segundo, la actividad histórica de la sociedad constituye la prueba y la realización de la verdad en el conocimiento científico y en los valores ideales –la práctica-. Por eso decía Gramsci que el marxismo es una filosofía de la práctica, esto es, ante todo se trata de una forma racional de enfocar la política social, la moral colectiva y la ética personal.
Los fines actuales del movimiento obrero estriban en la construcción del socialismo, superando la fase capitalista de la historia, en franca decadencia desde hace un siglo aproximadamente, cuando se produjeron las dos guerras mundiales. El socialismo se basa en el principio de que el trabajador es dueño de los productos de su trabajo, haciendo desaparecer la explotación. Por eso, el principio jurídico de distribución que regula las relaciones de producción en el socialismo viene a decir: a cada cual según su trabajo –cada uno recibirá la parte de la producción que el corresponde según el trabajo que haya invertido en la producción colectiva-. El marxismo prevé la existencia de una fase posterior, el comunismo, cuyo principio de distribución está desligado del principio de producción: de cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades.
Hemos que el comunismo es la primera fase del desarrollo de las fuerzas productivas, la más larga de la historia de la humanidad, que tiene al menos cien mil años. Los modos de producción clasistas apenas tienen 6.000. Todavía en el siglo XX había muchas culturas y sociedades que estaban organizadas según las relaciones de parentesco, y no según las relaciones de producción. Por eso el comunismo es una forma de pensar con una enorme fuerza en la mentalidad de los pueblos y las naciones –aparece en los ideales religiosos, en las utopías, etc.-, y es la aspiración más sentida entre los trabajadores.
El comunismo aspira a la desaparición de las clases, la propiedad privada y el Estado. Por tanto, no debe haber contradicción de fondo entre el movimiento anarquista y el comunista, sino solo una diferencia de forma -cómo conseguir el objetivo de hacer desaparecer el Estado-. Esa diferencia de forma se manifiesta en diferentes maneras de enfocar la acción política, diferencias que deben ser complementarias en la construcción de una sociedad emancipada.
Según explica Gramsci, hay tres tipos de instituciones sociales que el movimiento obrero y popular construye para realizar la lucha de clases: partidos, sindicatos y asociaciones voluntarias. Todas juntas constituyen el bloque histórico, que se construye a partir de la alianza de clases bajo la dirección del proletariado. Los partidos establecen el programa político para la acción del proletariado en la lucha de clases -representan el poder legislativo-. Los sindicatos sirven en la lucha contra la explotación, regulando la distribución justa de la producción colectiva –representan el poder judicial-. Las asociaciones voluntarias –plataformas, vecinales, culturales, etc.- realizan el programa político transformando la sociedad en la dirección programada –representan el poder ejecutivo-.
El movimiento anarquista rechaza los partidos, porque considera que hay que destruir el Estado burgués, sin hacer ninguna concesión al mismo; desconfía de la acumulación de poder que se produce en los partidos obreros por la burocratización –el poder de los cuadros del partido que toman decisiones según sus intereses particulares-. El movimiento comunista acepta participar en el Estado burgués para ampliar la democracia mediante esa participación, en dirección a la construcción de una forma alternativa de Estado; éste serviría de transición hacia el modo de producción socialista y comunista posterior. La experiencia política del siglo XX ha dado la razón en parte a los anarquistas, por el fracaso de la U.R.S.S. y la reconversión de la República Popular China en un sistema capitalista de Estado.
Manuel Sacristán hizo el análisis de la teoría marxista tras la crisis de los años 60, que marcó el final de las ilusiones progresistas surgidas con el triunfo de los comunistas sobre el fascismo en la SGM. En su investigación explicó que hay un postulado dudoso de la teoría marxista clásica que es el progresismo ilustrado –cuyo carácter es propiamente burgués-. Dicho de otro modo, el desarrollo de las fuerzas productivas es también desarrollo de fuerzas destructivas en el actual momento histórico del capitalismo. Por eso hay que regresar a la teoría de Jean-Jacques Rousseau cuya teoría política aboga por la democracia participativa –lo que constituye propiamente el antecedente del marxismo-. Rousseau en su crítica del progreso afirmaba que la riqueza envilece al ser humano, es decir, la pérdida del comunismo primitivo por el desarrollo de las fuerzas productivas ha constituido un desastre para la humanidad; y se trata de evitar que ese desarrollo destruya al ser humano, cuya forma de existencia se basa en la solidaridad colectiva.
En la actual coyuntura histórica el tremendo desastre ambiental, producido por la sociedad industrial, pone en peligro la vida sobre el planeta Tierra, y también la propia vida humana. Por eso decía Sacristán que debemos renovar la alianza entre el movimiento obrero y la ciencia a través del ecologismo. De ahí nace el eco-socialismo como la formulación actual de las aspiraciones a una sociedad emancipada, en la que el ser humano sea sujeto de su historia.

 

 

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