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ORIENTACIONES POLÍTICAS PARA LA ELABORACIÓN DEL PROGRAMA EN LAS ELECCIONES MUNICIPALES Y AUTONÓMICAS (en Mayo 2011) Área programática de Izquierda Unida Extremadura
No hay más que una solución posible a esta crisis planetaria englobante: es la eutanasia del capitalismo (alusión a la fórmula de Keynes en el último capítulo de su Teoría General sobre la eutanasia de los rentistas), reemplazándolo por una nueva economía orientada hacia un desarrollo humano duradero, un florecimiento ecológico y la puesta en valor de una verdadera comunidad humana. Cuanto antes comencemos a construir ese sistema cualitativamente nuevo a través de nuestras luchas de masas, mejor para el destino a largo plazo de la Humanidad y de la Tierra. John Bellamy Foster, Fred Magdoff (Viento Sur)
La crisis financiera dura ya tres años y no tiene visos de solución inmediata, entre otras cosas porque las recetas neoliberales adoptadas no sirven para resolver los problemas del neoliberalismo. La situación económica se agravará en el 2011 y aumentará la precariedad de amplias capas de trabajadoras y trabajadores, con las medidas tomadas por el gobierno del PSOE para superarla de forma capitalista y neoliberal.
La decadencia del capitalismo se hace cada día más evidente, por su incapacidad para reformarse a sí mismo, por la enorme destrucción ambiental que está produciendo con consecuencias incalculables para el futuro de la humanidad, por la militarización de la crisis y la deriva autoritaria y antidemocrática de las sociedades opulentas. Frente a esa coyuntura histórica, Izquierda Unida es una fuerza anticapitalista, que aspira a transformar el modo de producción capitalista de nuestra sociedad, para alcanzar un estadio superior de la cultura y la organización de las relaciones sociales, que denominamos socialismo. Conviene tener en cuenta ese postulado fundamental, a la hora de elaborar nuestro programa ante las próximas elecciones municipales y autonómicas, que se celebrarán el próximo mes de mayo de 2011, y establecer los medios para alcanzar ese objetivo teniendo en cuenta la coyuntura histórica y las circunstancias particulares de nuestra región. Las reflexiones que siguen pretenden ser un análisis de coyuntura, que sirva para iniciar el debate acerca del programa político que las y los comunistas de Extremadura debemos debatir con los diferentes sectores sociales para presentar una alternativa coherente y creíble a la ciudadanía el próximo año.
Descripción de la crisis económica y social La aguda crisis económica que padecemos desde hace más de tres años, está provocada por la falta de control sobre el mercado financiero, derivada de las normas neoliberales en la economía. Sin embargo, esto no ha conducido a una superación del neoliberalismo, sino a una profundización del control que la banca privada y otras empresas financieras transnacionales ejercen sobre la economía, debilitando al Estado todavía más de lo que se encontraba. Ejemplos de ello son: -la política económica de la Unión Europea y los Estados Unidos, financiando el déficit financiero del capital para conseguir la recuperación de la banca privada a costa del endeudamiento público. -la crisis de los Estados más débiles de la Unión Europea, primero Grecia, y luego Irlanda, atacados por los especuladores financieros, y las amenazas sobre el Estado portugués y español, con grave riesgo para la estabilidad de la moneda única europea, el euro. -la política errática del gobierno Zapatero, que ha entregado el Estado español en manos del gran capital, y ha recortado prestaciones sociales y derechos de los trabajadores para garantizar el beneficios de las empresas y la recuperación capitalista de la crisis.
La reacción de la clase trabajadora ante la crisis ha sido débil. La huelga general el 29 de septiembre fue aceptable, pero no ha resultado determinante y es insuficiente para enfrentar la magnitud de la agresión capitalista; porque además esa huelga hubiera debido continuarse con nuevas movilizaciones que no se han producido. La conciencia de clase es la base de los programas políticos de la izquierda y se fortalece con la lucha solidaria por conseguir fines colectivos que benefician a toda la población; ésta es la única manera de resolver la crisis creada por el capital. Las causas de esa situación de desmovilización de la clase obrera son: -la pusilanimidad de los sindicatos mayoritarios que no han promovido una movilización fuerte, sino muy tardíamente y sin contundencia; la falta de respuesta ha desmoralizado a los trabajadores. Los sindicatos se comportan desde hace décadas como un instrumento del control y encuadramiento de la clase obrera –heredando las funciones del sindicato vertical Estado fascista-. -el desprestigio de esos sindicatos por su actitud oportunista y burocrática en las últimas décadas; toda la consideración que el sindicalismo combativo adquirió en la lucha contra la dictadura se ha venido abajo por su acción sindical pactista y sumisa a los requerimientos de la patronal. En los últimos años los sindicatos de clase se han convertido en una muleta del PSOE, que aplica las medidas neoliberales. -la corrientes culturales dominantes, individualistas y hedonistas, dentro de una sociedad de consumo, posibilitada por los años de bonanza del capitalismo tardío, tras el hundimiento de los países del antiguo bloque Este de Europa (llamado ‘socialismo real’). -esa actitud generalizada en la sociedad desarrollada viene acompañada en la última década por una deriva autoritaria, que incrementa el peligro de involución antidemocrática y fomenta las intervenciones militares continuadas y permanentes de nuestro país en el extranjero. El desarrollo de corrientes autoritarias y militaristas en las sociedades avanzadas desde los comienzos de la década con la llamada ‘guerra contra el terrorismo’; además la propaganda a favor de la intervención militar viene disfrazada en nuestro país por la ideología de la ‘guerra humanitaria’. El último paso en esa escalada ha sido la militarización de los controladores aéreos, justificada ante la ciudadanía por la falta de honestidad de ese grupo de trabajadores. Sin bien ese colectivo no es representativo de la clase obrera, puede servir de escusa para golpear a otros trabajadores: el derecho a huelga se está poniendo en cuestión de nuevo. -la xenofobia creciente de la sociedad española ante las dificultades económicas, xenofobia que estos años atrás tomó la forma de sobreexplotación de los trabajadores inmigrantes, que aportaron una buena parte del crecimiento económico de los años anteriores de la crisis, y ahora adopta una forma más agresiva que busca la marginalización y la privación de derechos a la población inmigrante, como se ha mostrado en el programa del PP en Cataluña.
Como consecuencia de la desorganización de la clase trabajadora, el voto de la ciudadanía ha girado hacia la derecha y la extrema derecha; se trata de un fenómeno europeo, con contadas excepciones, como Portugal y Grecia. El ascenso de la derecha fue parado temporalmente en el reino de España por las tensiones derivadas de la guerra del Golfo y sus consecuencias, la oposición de la población española y los atentados del 11-M. Pero todos los indicios apuntan a una victoria del voto de derechas, como han mostrado recientemente las pasadas elecciones catalanas. Ese giro a la derecha es una tendencia acusada en las últimas décadas, que viene favorecido por una razón que actúa a lo largo de todo este periodo, la desintegración del llamado ‘Bloque del Este’ y el hundimiento de los partidos comunistas, ha dado la iniciativa política a la derecha y al empresariado en todo el mundo, gracias a su hegemonía ideológico-cultural al tiempo que militar y diplomática. Pero no debemos olvidar la aparición de una alternativa internacional al capitalismo en los países periféricos, especialmente en América Latina (ALBA, compuesta Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc.), que cuestiona la hegemonía neoliberal y se propone avanzar hacia el socialismo. Esa alternativa se apoya en los llamados países emergentes: China, India, Brasil, Rusia, etc., que han seguido creciendo durante la crisis financiera y presentan un modelo económico con un Estado intervencionista, opuesto al neoliberalismo. La crisis no les ha golpeado con la crudeza que afecta a los países ‘centrales’ -EE.UU., Canadá, Europa, Australia, Japón-, por lo que empiezan a disputar la hegemonía mundial. Esa situación ha producido una fuerte reacción entre las clases dominantes, incrementando el peligro de guerra mundial; las tensiones militares se encuentran hoy centradas en el golfo Pérsico, pero podrían ampliarse en las próximas décadas a la zona del Caribe y el mar de la China o incluso centro de Asia y la península indostánica.
La crisis financiera tiene como transfondo una crisis ecológica de enorme envergadura que es expresión de la decadencia del modo de producción capitalista y la necesidad de cambiarlo por otro más justo y equilibrado. Las medidas anticapitalistas deben ser al mismo tiempo medidas por una economía sostenible, se deben abandonar las ilusiones progresistas en un desarrollo permanente de la economía en sentido productivista. El programa de izquierdas debe ser eco-socialista. Por tanto, como consecuencia de ese postulado, nuestra línea política debe fundarse en: -desechar cualquier reivindicación de tipo desarrollista, como autopistas, mejoras de circulación privada, incremento del parque móvil, instalaciones de energías fósiles, fábricas contaminantes, agricultura biotecnológica o capitalista en general, etc. -favorecer los circuitos comerciales de cercanía, evitando consumir productos que requieran largos trayectos de transportes y limitando en lo posible las grandes superficies; hay que dar ocupación a los parados a través de actividades que produzcan bienes útiles a los ciudadanos, concienciando de la necesidad de un consumo de alimentos sanos producidos en la localidad, introduciendo un tejido industrial de transformación de productos agrícolas, y en la medida de lo posible textil, calzado, etc. -participar en campañas nacionales e internacionales de respeto a la naturaleza y cuidado del medio ambiente, desarrollar la conciencia ciudadana sobre los problemas del consumo, evitar las bolsas de plástico, ahorro energético, promover casas bio-climáticas, etc.
Consecuencias para el programa: Si bien tendremos que hacer programas de mínimos que nos permitan avanzar hacia nuestros objetivos, conviene no perder de vista los objetivos de transformación social con los que estamos comprometidos. La actividad de la izquierda en esta coyuntura debe consistir en construir tejido social a todos los niveles posibles, apoyándose en los ayuntamientos cuando sea posible. 1. Es necesario reivindicar la recuperación de la autonomía municipal en la financiación económica, evitando el drenaje de los recursos financieros hacia la empresa privada, tanto como hacia la Junta de Extremadura y el Estado español. La municipalización de la vida pública irá unida a la reivindicación de la forma republicana del Estado y la organización socialista, exigiendo la titularidad municipal del suelo. El programa municipal de IU recogerá la intención de conseguir la máxima cantidad de titularidad pública para cada ayuntamiento, que recoja el actual ordenamiento legal, con vistas a superar éste en la dinámica de avance político democrático. 2. Promover la participación ciudadana para conseguir esos objetivos es un elemento político irrenunciable de nuestro programa. Para conseguir eso, debemos plantear el debate público sobre el presupuesto municipal con los ciudadanos a través de procesos consultivos y asamblearios. 3. La municipalización debe ir unida a una planificación del territorio realizada a la vez democrática y científicamente, que vertebrará nuestro programa político a nivel autonómico y que ponga las bases para evitar la emigración de la población desde los núcleos de población pequeños hacia las ciudades. La legalización de las situaciones de ilegalidad que se han producido estos años por incumplimientos de la ley de ordenación territorial, puede constituirse en una fuente de ingresos municipal. Es claro que deben evitarse los favoritismos, haciendo una gestión transparente de esta medida. 4. Uno de los ejes del programa de izquierdas a nivel nacional y europeo será la creación de una banca pública y el establecimiento de un control de la banca privada, así como una política fiscal progresiva que aporte al Estado instrumentos de control de la economía. Podemos aportar apoyo a esa lucha desde el nivel municipal creando instrumentos de banca ética, que gestione y canalice el ahorro ciudadano desde las entidades públicas municipales. 5. Creación de un sistema comercial que priorice el consumo de cercanía, a través del gravamen de las grandes superficies siempre que lo permita la ley, creación de cooperativas de consumo alimenticio de productos ecológicos, favorecer iniciativas de producción autóctona, protección de la artesanía extremeña estimulando su consumo, etc. Fomento de cooperativas barriales para la producción de energía alternativa con paneles solares y solar térmica, instalada en las viviendas. 6. La protección de los sectores más débiles entre los trabajadores y las trabajadoras, puede conllevar la creación de comedores populares y recogida y distribución de ropa, construcción de albergues, guarderías infantiles, etc., lo que se hará en colaboración con las entidades no gubernamentales de solidaridad que promueven el trabajo voluntario (Cáritas, Cruz Roja, Movimiento por el 0’7, Asambleas contra la pobreza, etc.). 7. Erradicación de cualquier forma de discriminación social, que conculque derechos básicos de la ciudadanía comenzando con los programas de equiparación de las mujeres, y prestando atención a la erradicación de la violencia doméstica. 8. Además de la integración de la minoría gitana, y favoreciendo la integración social de los emigrantes a través de programas culturales y educativos, así como dar cauces de participación en la vida pública a través de instituciones representativas y democráticas.
Como elementos de trabajo para el programa autonómico:
1. La base de una política de izquierdas debe ser el Plan de Ordenación del Territorio, que establezca las prioridades del desarrollo y la protección del patrimonio cultural y ambiental extremeño. 2. La ineficacia de la burocracia en nuestra región exige una depuración de los elementos que han sido cooptados por el partido de gobierno a lo largo de los últimos 25 años, con el objetivo de crear un equipo eficaz de funcionarios para producción y gestión de los bienes públicos en Extremadura. 3. La lucha por un medio ambiente sano y un desarrollo sostenible, apoyando las diferentes reivindicaciones comarcales contra la industrialización contaminante, ocupará un lugar preferente en nuestro programa. Exigiremos un desarrollo fundado en las energías alternativas y la agricultura ecológica, y debemos comprometernos con toda seriedad en esa dirección. La oposición a la agricultura capitalista basada en los transgénicos será una lucha importante en los próximos cuatro años. 4. Transparencia en la gestión pública de las finanzas extremeñas, creando instrumentos de control –basado en el funcionamiento democrático de la Asamblea de Extremadura-, que impidan el bochornoso uso partidista del dinero público. 5. Exigimos la creación y el desarrollo de una industria de elaboración y transformación de la producción agrícola extremeña, y además la diversificación de la producción agrícola ecológica evitando la especialización en pocos productos, que nos conduce a la capitalización de la agricultura y a la rotura del equilibrio ambiental. 6. La ordenación del territorio incluirá la construcción de un sistema público de transporte por ferrocarril, tanto para mercancías como para usuarios. 7. Desarrollo del tejido cooperativo regional y democratización del funcionamiento de las cooperativas, como elementos de construcción de un socialismo democrático. 8. La inexcusable defensa de la paz en las relaciones internacionales debe reflejarse en la desmilitarización municipal y autonómica del territorio extremeño, y el rechazo a las aventuras militares del Estado español. |